¨De rodillas, de rodillas¨

—¡¡¡DE RODILLAS, DE RODILLAS!!! —grita un hombre—, lo escucho a lo leeejos, el sol aun no sale, siento los ojos como si tuviese un kilo de arena, tres piedras, dos clavos y además, estuviesen sellados herméticamente con super glue (cianoacrilato).

Me encuentro en ese limbo del sueño que no sabes quién eres, ni dónde estás, lo único que quieres es dormir pero debes despertar, la mente dice: muévete que algo pasa, y el cuerpo dice: no te muevas sigue descansando, tal cual parálisis de sueño. —¡¡DE RODILLAS, DE RODILLAS!!!, —vuelve a gritar un hombre—, encienden la luz del bus, un shot de adrenalina es liberado y mi cuerpo sale finalmente del limbo, mi cabeza se endereza con la almohadita de viaje colgando del cuello, los restos de construcción desaparecen de mis ojos, los abro, trato de enfocar mientras veo que la mitad de los pasajeros se bajan del bus 👀.